
Giro rotunda y flexible, resquebrajada y sólida, sostenida por mil cuerpos de sangre, de herida profunda.
Entiendo que fui niña, y que quizás crecí en la sombra de tu despedida.
Como tantos balcones, donde flores fecundas hoy son perfumadas de llanto, hoy ennublecidas de un abrazo de pueblo y una pupila de ilusión espesa.
Giro mutilada y entera, mujer y hombre, con mi sexualidad emocionada, con la tierra llena de raíces preparadas para sostener.
Te vas y podés vernos: cantándole al futuro, hechándole fervor a un debate desnutrido.
Frondoso espectáculo de manos a la obra.
Tantos desafíos que no nos diste el gusto de ahorrarnos. No. Ahora somos nosotros, lo que quedamos, quienes seguiremos construyendo un país más justo.
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