sábado, 30 de octubre de 2010

A Néstor.


Giro rotunda y flexible, resquebrajada y sólida, sostenida por mil cuerpos de sangre, de herida profunda.

Entiendo que fui niña, y que quizás crecí en la sombra de tu despedida.

Como tantos balcones, donde flores fecundas hoy son perfumadas de llanto, hoy ennublecidas de un abrazo de pueblo y una pupila de ilusión espesa.

Giro mutilada y entera, mujer y hombre, con mi sexualidad emocionada, con la tierra llena de raíces preparadas para sostener.

Te vas y podés vernos: cantándole al futuro, hechándole fervor a un debate desnutrido.

Frondoso espectáculo de manos a la obra.

Tantos desafíos que no nos diste el gusto de ahorrarnos. No. Ahora somos nosotros, lo que quedamos, quienes seguiremos construyendo un país más justo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Dos poemas


Que el cantar no me deje silenciada,
Aturdida por el viento, impío en mi nariz
Que el decir, esta vez no sea un bulto
Incapaz de atragantarse en un aullido

Que el andar, no me deje mal parada
Y mi ardor, por fin se vuelque en un oasis
Y la luz, no caiga en adoquines
Y el amor, no reviente mis espacios.


Dedo por dedo te cuento, día.
Dedo por dedo te pierdo tiempo
Herida sin penas, la cuenta te pago
Te invento, te sigo, te experimento
Dedo por dedo,
Hoja tras hoja
Que abro y leo, que cierro y marchito
Enarbolada de vos
Enviciada de sol
Y contando las lunas, cantando las noches
Herida sin pena, dedo por dedo, hora tras hora

miércoles, 24 de marzo de 2010

Irse.


¿En que lugar exacto está tu ojo perdido?
Ese ojo, que no está acá, está huyendo de los desviados. Te pregunto qué es lo que puedo hacer por vos y vos… vos te vas con tu ojo, disparada, animada, alentada por mi inquisición, mi atrevimiento.
Tu ojo vuela. Vuela hacia tu izquierda, se va aferrado al corazón que late incómodo. Tu nariz es un pez que aletea con fuerza marina, al compás de tu ceja, al ritmo de tu pecho, entonando con esa comisura a tu servicio, que va de un lado a otro, buscando a tu ojo, buscando respuestas, respuestas…
Respuestas.
¿Quién te quiere en su sueño perdido?
¿Quién te busca en su pasado irremediable, en su oportunidad desaprovechada?
Sos un pobre nombre escondido, tapado de preguntas inútiles, de fracasos ajenos, de figuras geométricas y fornidas consignas nulas.
Yo soy una tormenta de nada, simulando cordura y paciencia, alejándome de vos tras cada pestañeo, cada latir, cada gota de sudor amaneciendo por las sienes.
Tu ojo huye de nosotros los desviados. Quienes te buscamos en la acera de nuestras jerarquías, sueños y heridas profundas… y sencillamente no estás ahí.
Te obligás a arrojarme un monosílabo tartamudeado, un salvavidas pinchado en un océano de expectativas con un pésimo pronóstico tormentoso.
Yo veo regresar a tu ojo valiente, necesario.
Veo tu cuerpo enorme amoldado resignadamente al pupitre viejo, desanimado. Tu sonrisa reflejando mi sonrisa…
Te veo otra vez intentando acomodarte a un sinfín de absurdos y yo…
Yo no voy a volver a verte.

viernes, 19 de febrero de 2010

un color...


Ella amarra la maraña del pelo y se enreda un poco el aire ahí.
La llave en el bolsillo, y un naipe en la cartera.
Con un pincel va dibujando los contornos, que sella con su risa de boquera mal curada.
Es un color el que persigue y que hace tiempo se le viene escondiendo.
Detrás de las horas largas,
Debajo de alcantarillas,
Cuando el papel se arruga de pronto…

Ella mecha un pollo en la olla roja,
Y lo ve entre las burbujas de la salsa.
Le dibuja los contornos a cuchara,
Y los sella con su risa de boquera vieja.

Es un color el que se escapa
Detrás de los momentos detenidos,
En la bombacha de la noche más oscura,
Arriba de los pasos más inquietos…

miércoles, 10 de febrero de 2010

Umbral


En el umbral de algo
Dijiste.
Y te esfumaste, en el umbral de algo.
Todas las luces y los sueños, las caras, las tintas, ¿para qué?
Para que la ceja se curve un poco…
Los muelles y las banderas políticas
Aquello que no hiciste, el lunar en el ombligo de tu madre…
Todo ¿para qué?
Para que haga efecto el dipezona
Para que te caigas de culo en tu prudencia, y se te encoja el viento en las sienes encendidas…
Y que seas umbral…

martes, 9 de febrero de 2010

coseno



Se repliega la calle en su seno abierto.
De nada sirven los trigales si vos te morís de hambre,
ni el sol alumbra amaneceres pictóricos cuando es tu cuerpo el que yace seco
rendido ante la nada
cubierto del todo del otro
esparcido en el seno obsceno de la calle que castiga
contando siempre la misma moneda
cada vez más devaluada.